Desde 1949

Nuestras historias


La historia de Sònia G.

Asegurada en Clínicum desde 1975

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EMBARAZADA DE 8 MESES SUFRÍ UN ICTUS. GRACIAS A MI SEGURO MÉDICO HOY OS PUEDO PRESENTAR A GAEL.

Siempre presumía de ser la mejor embarazada de Clínicum. Sin mareos, sin molestias… Hasta que unos días antes del parto aparecieron los dolores de cabeza. Después de una cesárea de urgencia y tres semanas de  hospital, pude volver a casa. En ese tiempo Clínicum siempre estuvo ahí, ocupándose de todo al detalle.
¡Mi ginecólogo vino a verme todos los días! Para nosotros Clínicum no es una mutua, es algo más.

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La historia de Aurora N.

Asegurada en Clínicum desde 1977

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UN SEGURO MÉDICO DISPUESTO A PASAR TODA LA VIDA CONTIGO SE DISTINGUE POR ALGO: UN GRAN CORAZÓN.

Mi bisnieto, mi nieta y mi hija tienen el mismo seguro médico que yo: Clínicum. Saber que Clínicum es sensible a las particularidades de cada uno, inspira confianza. Además, garantizan desde el primer día y por escrito que nunca te darán de baja, ni por edad ni por gasto sanitario. Tranquilidad para toda la vida, pase lo que pase. ¿Cuántos seguros médicos se comprometen algo así?

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La historia de Emanuela K.

Asegurada en Clínicum desde 1996

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¿UN SEGURO MÉDICO QUE SE PREOCUPA POR TI? MI HISTORIA LO DEMUESTRA.

Después de tener tres hijos fantásticos con Clínicum, un día llegó la mala noticia: debía someterme a una mastectomía. Mamografía, TAC, resonancia, visitas al médico… En una situación así más vale estar bien cubierta. Entonces descubrí el valor de contar con mi seguro médico Clínicum. Simplemente me aconsejaron que me centrara en mí y no me preocupara de nada más. Y eso hice. En momentos tan delicados, emociona sentirse tan arropada. No lo olvidaré nunca.

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La historia de Cristina M.

Asegurada en Clínicum desde 2008

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EL MEJOR ANTÍDOTO CONTRA UNA ENFERMEDAD CONGÉNITA ES UN BUEN SEGURO MÉDICO… Y UNA GRAN SONRISA.

Me gusta viajar. Me gusta vivir experiencias y conocer gente. Cuando me tuvieron que implantar un desfibrilador pensé que me perdería todas esas cosas. Pero fue justo al revés. Saber que tenía una enfermedad congénita me dio alas. Sobre todo, permitió descubrir a tiempo que mi sobrina también la padecía. En todo este periodo, Clínicum siempre ha estado a nuestro lado. Sin objeciones, sin letra pequeña. Con corazón.

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